viernes, agosto 05, 2011

Despertar

Pero al final puede
la luz, y ese deseo de pacífica
permanencia,
estar en el calor sublime
y entregarlo lentamente
como un bálsamo que aleja
todo mal.

Ojalá no fuera una sombra
y quisieras ser
tu quien dibujase caminos
a mi lado:

yo se trazar sendas,
tejer ríos, ver más allá del
viento y la tormenta
y el fuego verde de bosques
y praderas,

se poner nombres
e intentar definir el silencio
con palabras.

Y no sirve drenar bálsamo
de sangre,
ni bailar sobre la laguna
plateada,
si va a caer en el olvido.

Si al otro lado del espejo
no hay nadie golpeando

fieramente las cadenas.

2 Escolios:

  1. Anónimo Cobarde11:51 PM

    ¿Y qué importa?

    Desde el otro lado del espejo
    te observa tu rostro,
    sereno.

    Baila para él.
    Para ti.

    No necesitas más público.

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  2. baucis1:52 PM

    importa
    importa el otro
    importa el diálogo
    que nos enriquece

    en un mundo lleno de monólogos
    estériles
    interminables

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