Livio
observa cristaleras:
calladas hojas
tamizan
las sombras rojiverdes
y aquella urraca
quiere
ser luz de gorriones.
"Y dijo Ahgar: ¡Oh Dioses! En los que nunca he creido, a los que nunca he pedido nada: si es en verdad que existís, escuchadme ahora: ¡Quiero un corazón más duro y frío que la piedra! ¡Que ni el calor del volcan, ni el fuego del Dragón puedan destruir!"
me balancea la cadencia de estas estrofas, y casi en sueños me sobresalta la urraca que quiere ser luz de gorriones...
ResponderSuprimirCojea mi péndulo, al final, rompiendo con el propio ritmo que lo ata
ResponderSuprimiry lo hace péndulo...
=)