pero no tengo voz
que me levante.
Hiergüete -me grito
pero en mi pecho vacío
habitan enredados
los huesos de los cuervos.
Con brazos extendidos
al vértigo del cielo
observo
la afilada danza de la ira:
devora sedienta
las últimas semillas
de mis dedos.
N.d.E: En "Hiergüete" (yérguete) vemos dos marcadas faltas de ortografía del autor. Decidimos no corregirlo dejando constancia de ellas en la idea de que muestran la vulnerabilidad de la palabra (tan fácilmente atacada) y por lo tanto encajan en este inconsciente intento de levantarse contra el suplicio.

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