del puñal
y caigo, mis rodillas
magulladas contra el suelo
contemplan una sangre
nunca roja
con el acido latido de mi
lengua
me retuerzo
en busca
de la herida o consuelo:
Veo bacantes, el reflejo
de una víctima,
invocación del sacrificio.
"Y dijo Ahgar: ¡Oh Dioses! En los que nunca he creido, a los que nunca he pedido nada: si es en verdad que existís, escuchadme ahora: ¡Quiero un corazón más duro y frío que la piedra! ¡Que ni el calor del volcan, ni el fuego del Dragón puedan destruir!"
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