martes, febrero 22, 2011

Giro mi ojo interior

Las piedras nubolares
rugen dentro
y se abren fauces negras,

se estremece la pradera
y ese cedro-olivo
castaño-encina de anchas ramas
bebe el pálpito de lejanas
trompetas y cristales.

Cabalga el horizonte
con su oscuro lomo
erizado,

el baile en la laguna
y la plata en la tormenta.

Ríe el dios. Ríe el dios
y el hijo
abrazado a sus rodillas
sueña con los colmillos rotos,
con el pelaje desalmado,
con esas garras de metal
vejadas y latientes.

"Levanta carne entre cristales
sangre coagulada entre tormentas
baile derrotado,
contempla tu quimera."

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