aquella que se escurría
lenta y negra por los baldosines
avanzó
era la luz y la no luz,
el hambre y la no sed,
la noche y una mañana de llovizna:
Pensó
que quizás aquel rojo
no era rojo sino agua plateada,
que el trémulo calor
el recuerdo del humo en los candiles,
que la muerte sólo un lienzo
bien pintado.

0 Escolios:
Publicar un comentario en la entrada