desgarrada en mi corazón
de trapo viejo,
con el viento sin banderas
sueñan tristes ruinas
de una torre nunca alzada
-se han quedado en espejismo
las nubes de altas lunas
en horizontes montañosos-
y el sabor del querer amargo
en el paladar perdido
de aquel cielo
atormenta cuanto tiento
en esta luz
que me arrastra lenta
a la mañana.

0 Escolios:
Publicar un comentario en la entrada