Escucha mi canto, amor,
esto es lo que somos
un puñado de sangre y carne
tendones y vísceras hambrientas
matamos y morimos
derramamos cuanto deseamos
bajo la luz brillante del día
o la espesa y fría noche
nada queda sino la sombra
de unos nombres
tan siquiera el recuerdo amargo
de que estuvimos
pero está la lucha y el dulce
sabor de la sangre y el metal
de las heridas que habrán de
convertirse en cicatrices
está este instante donde
nos miramos
y nuestra piel intenta cobrarse
el tiempo que habrán de
arrebatarnos
esto es lo que somos
un puñado de sangre y carne
tendones y vísceras hambrientas
matamos y morimos
derramamos cuanto deseamos
bajo la luz brillante del día
o la espesa y fría noche
nada queda sino la sombra
de unos nombres
tan siquiera el recuerdo amargo
de que estuvimos
pero está la lucha y el dulce
sabor de la sangre y el metal
de las heridas que habrán de
convertirse en cicatrices
está este instante donde
nos miramos
y nuestra piel intenta cobrarse
el tiempo que habrán de
arrebatarnos
matamos y morimos
derramamos cuanto deseamos
bajo la luz brillante del día
o la espesa y fría noche
nada queda sino la sombra
de unos nombres
tan siquiera el recuerdo amargo
de que estuvimos.
