lunes, febrero 27, 2012

palpito
en pesado silencio

retuerzo mi cuerpo
al imposible

aspiro
el vacío

jueves, diciembre 01, 2011

Munch

Me devora el infinito
temor
a lo desconocido
y más aun
a lo que creemos conocer

como a fe ciega

el dolor y el sufrimiento

y tanta soledad condensada
y tanto desamor casi absoluto

pese a la luz
y al otoño
y a la amistad que quiere
todo rodearlo y atraerlo

me devora el silencio
de la musa y la callada
fuente
con sus imágenes
que se escurren imprecisas

y tanta impotencia oscura
de mi misma en la palabra.

miércoles, octubre 26, 2011

Agradecimientos

Prolonga el silencio
una mirada,
se alza un gesto,
brillan
las palabras en su vuelo:

Late calmado el mundo
y el maestro
del tambor
dulce
acaricia la piel
de nuestros cuerpos.

Cansancio

sombras y una exhalación
repetida hasta el silencio

la sed y el hambre y...
este paso más allá del
infinito

la guerra en la oscuridad
quieta
y pegajosamente
fría

la guerra y nunca la guerra
sólo yo y yo
sombras en susurros

jueves, octubre 20, 2011

Nana de la Semilla

El cuento dulce dormita
y una niña triste llora

bajo cedros inmensos

el hechicero teje
sus trenzas
con lazos rojos.

La niña dormita profunda
y unos cedros danzan

sobre la pantera
que busca
entre tierras amargas

huesos rotos, huesos de plata,
un fuego inmenso,
una ciudad sepultada.

viernes, septiembre 23, 2011

Cuento de Equinoccio

En lo profundo de un lago
muy hondo, muy hondo
un trovador ahogado toca
a ninfas atentas
de dientes crueles,
ojos afilados.

En lo oscuro de un abismo
silenciosa dormita
una serpiente
de escamas muy frías,
de lomo muy viejo,
de nombre muy largo.

Y las ninfas danzan
quebrando compases
y el ahogado teje
con su laud un canto.

La serpiente bosteza
devorando las aguas,
se agita el abismo,
se levantan los mares.

El trovador dulce
sonríe terrible
a las ninfas que juegan
con su corazón de algas:
una boca lo muerde,
otra lo desgarra,

mientras la luna muy lejos...

muy lejos brilla

cenicienta de olvido,
oscura de noche,
vacía.

martes, agosto 16, 2011

Guerras

Me odio a mi misma
con una intensidad
abrumadora

en instantes

donde yo y yo nos debatimos
feroces
por el control de lo innombrable

y entonces, sólo,
entonces la muerte
posee la dimensión
brutal de la ceniza.

Cuando renazco soy otra

llena de amor si he vencido,
llena de dolor en la pérdida
de mi misma.

viernes, agosto 05, 2011

Despertar

Pero al final puede
la luz, y ese deseo de pacífica
permanencia,
estar en el calor sublime
y entregarlo lentamente
como un bálsamo que aleja
todo mal.

Ojalá no fuera una sombra
y quisieras ser
tu quien dibujase caminos
a mi lado:

yo se trazar sendas,
tejer ríos, ver más allá del
viento y la tormenta
y el fuego verde de bosques
y praderas,

se poner nombres
e intentar definir el silencio
con palabras.

Y no sirve drenar bálsamo
de sangre,
ni bailar sobre la laguna
plateada,
si va a caer en el olvido.

Si al otro lado del espejo
no hay nadie golpeando

fieramente las cadenas.